Desnutrición en Colombia – Desde lo social, lo económico y lo político

Hay niños que pasan hambre en todos los países del mundo, no solamente en Colombia, y naturalmente los relatos de fallecimientos de niños colombianos conmueven al país. En los últimos 8 años (2008-2016), 4.770 niños colombianos murieron por desnutrición, una cifra aterradora

El niño que sufre desnutrición crónica presenta un retraso en el crecimiento (no alcanza la talla recomendada para su edad) y sus capacidades cognitivas e intelectuales se ven afectadas, lo que tiene consecuencias irreversibles para el resto de su vida

Los factores, acontecimientos o características que pueden afectar en alguna medida el estado nutricional se enmarcan en el análisis de diversas causas, en función de la orientación de las intervenciones y en el análisis de la seguridad alimentaria y nutricional.

Lactancia materna y desnutrición: Si algo está claro en materia de nutrición maternoinfantil es que desde el nacimiento hasta los 6 meses, la leche materna constituye una fuente de nutrientes indispensable. Incluso, después de iniciar la alimentación complementaria, la lactancia debe mantenerse hasta el primer año (Academia Americana de Pediatría) o hasta los 2 años de edad (Organización Mundial de la Salud [OMS]).

Es inequitativo, por no decirlo de otra forma, vergonzoso y, por qué no, hasta punible el hecho de que en nuestro país una compañía farmacéutica en especial promueva casi desde el mismo momento del alumbramiento, o ya sea abordando a las recientes mamás en sus primaras horas posparto, con la entrega de su fórmula láctea, de por sí, la más costosa del mercado de las fórmulas lácteas infantiles, argumentando que la adición de un determinado componente estimulará el desarrollo cerebral, la inteligencia y un mejor desarrollo mental (con mensajes de beneficio global en inglés o con siglas), apoyándose de propaganda masiva intensiva en los medios de comunicación, trasladando sus costos al subsidiarla con su exagerado precio, induciendo a las clases menos favorecidas de los estratos 1 y 2 a comprarla, comprometiendo ya de por sí el deteriorado poder adquisitivo del salario mínimo.

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