Beneficios del consumo de leche y productos lácteos

Elizabeth Herrera Anaya
Nutriciionista Dietista
Universidad Industrial de Santander

Especialista en Nutrición Infantil, Hospital Infantil de México Universidad Autónoma de México. Docente Asociada de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Industrial de Santander. Miembro del Observatorio Epidemiológico de Enfermedades Crónicas de la Facultad de Salud y del Observatorio Epidemiológico de Enfermedades Crónicas de la Facultad de Salud y del Grupo de Investigación PAIDOS del Departamento de Pediatría, escuela de Medicina UIS en la línea de investigación en Nutrición Clínica Pediátrica. Correspondencia: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

BENEFICIOS DEL CONSUMO DE LECHE Y PRODUCTOS LÁCTEOS

Las prácticas óptimas de alimentación del lactante y del niño pequeño, se sitúan entre las intervenciones con mayor efectividad para mejorar la salud de la niñez. Teniendo en cuenta datos confiables sobre la eficacia de las intervenciones, se estima que el logro de la cobertura universal de una lactancia materna óptima podría evitar, globalmente, el 13% de las muertes que ocurren en los niños menores de 5 años, mientras que las prácticas apropiadas de alimentación complementaria podrían significar un beneficio adicional del 6% en la reducción de la mortalidad de los menores de cinco años, Una adecuada nutrición durante la infancia y la niñez temprana es esencial para asegurar que los niños alcancen todo su potencial en relación al crecimiento, salud y desarrollo.

La leche materna sigue siendo el alimento ideal para el comienzo de una vida saludable. Durante los primeros seis meses la lactancia materna exclusiva proporciona la nutrición adecuada para promover el crecimiento y desarrollo, brinda protección contra las infecciones" y su duración ha sido positivamente correlacionada con el contenido y la densidad mineral ósea en niños y adolescentes.' Con la introducción de otros alimentos líquidos y sólidos después de los seis meses, la leche materna continúa siendo la fuente óptima de calcio hasta que la madre decida incluir otro tipo de productos lácteos en la alimentación del niño.

Por su alto valor nutricional, la leche y los productos lácteos constituyen uno de los grupos de alimentos más completo y equilibrado. Además de ser la principal fuente de calcio dietario del lactante, aporta proteínas de alto valor biológico, glúcidos como la lactosa, lípidos, otros minerales como Fósforo, Magnesio, Zinc, Selenio, Cobre y vitaminas como Tiamina, Riboflavina, Piridoxina, Cianocobalamina, Vit A, D, E, todos, elementos indispensables para el crecimiento y desarrollo adecuados y el mantenimiento de la masa ósea y muscular. Así mismo otros efectos benéficos para la salud han sido reportados en la literatura, algunos de ellos como el ácido butírico y los esfingolípidos se han relacionado con la reducción del cáncer de colon, polipéptidos y proteínas de la leche en la disminución del riesgo de hipertensión, el ácido linoléico conjugado (CLA) en la función inmunitaria y el riesgo de ciertas formas de cáncer, el ácido esteárico en el control de los lípidos sanguíneos, la fermentación con probióticos en la absorción de lactosa, la mejoría de la inmunidad y la disminución de ciertas enfermedades infecciosas. Además surgen nuevas evidencias acerca del papel del calcio en el control del peso corporal, la prevención de la resistencia periférica a la insulina y la hipertensión arterial"

SALUD ÓSEA

Mantener una ingesta adecuada de calcio durante la niñez y la adolescencia es necesaria para lograr el desarrollo máximo de la masa ósea, la cual es un factor importante en la reducción del riesgo de fracturas y osteoporosis en etapas posteriores.

Los niños en crecimiento deben mantener un balance positivo de calcio para satisfacer sus necesidades. Los requerimientos de calcio son más altos en lactantes y adolescentes que en la niñez y en el adulto. Las recomendaciones de calcio establecidas por el panel de expertos de la NAS continúan siendo en la actualidad la ingesta recomendada como suficiente para incrementar a lo largo de la vida la mineralización ósea. Para la población colombiana la ingesta de calcio se basa en las recomendaciones del ICBF 1992.

En la tabla 1 se presentan las recomendaciones dietarias de calcio y el volumen de leche necesario para cubrir las necesidades en niños y adolescentes.

Diversos estudios muestran una relación positiva entre el consumo de productos lácteos y la promoción del contenido mineral óseo. Estudios aleatorios controlados reportan aumento significativo de la masa mineral ósea en niñas adolescentes que incrementaron el consumo de productos lácteos comparadas con las que no incrementaron el consumo de lácteos, mientras otros han demostrado cambios en la densidad mineral ósea con la ingesta de productos lácteos. Sin embargo es necesario tener en cuenta que además del calcio otros factores de la dieta maximizan o disminuyen la retención de calcio.

La cafeína, oxalatos, fitatos, proteínas y sodio ejercen un efecto negativo en la retención de calcio; mientras la vitamina D interviene en la remodelación ósea liderada por los osteoclastos, el potasio y el bicarbonato pueden anular los efectos de la hipercalciuria producida por una elevada carga de proteínas y de sodio en la dieta, aspectos que favorecen la retención de calcio.

Cubrir los requerimientos de calcio es realmente muy difícil alcanzar si no se incluye en la dieta el consumo regular de lácteos. Sin embargo la leche entera de vaca no es recomendada para niños menores de 12 meses, por lo cual los productos lácteos derivados de la leche de vaca deben ser modificados y enriquecidos para que puedan ser introducidos después de los 6 meses.

EL EFECTO DE LA EDAD DE INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS COMPLEMENTARIOS Y LECHE DE VACA SOBRE LA PRESENCIA DE MANIFESTACIONES ALÉRGICAS DESPUÉS DE LOS 2 AÑOS

Las alergias y las reacciones a los alimentos son comunes y pueden estar asociados con alimentos que incluyen la leche y otros lácteos, sin embargo la expresión de estas enfermedades depende de interacciones complejas entre factores genéticos, ambientales y otros como la exposición al humo de tabaco, polución e infecciones. Las medidas de prevención van dirigidas a evitar la exposición al alérgeno, así como incluir factores protectores y tratamiento farmacológico.

Las estrategias dirigidas a la prevención de la alergia han incluido una variedad de recomendaciones desde restricciones en la dieta materna durante el embarazo y la lactancia, lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, fórmulas hipoalergénicas y retrasar la introducción de alimentos considerados altamente alergénicos como huevo, leche de vaca, pescado, maní y nueces.

Basados en la afirmación que el contacto temprano con los alérgenos juega un rol importante para el desarrollo de sensibilización y manifestaciones alérgicas en la infancia temprana la meta primaria en la prevención.de las enfermedades alérgicas fue evitar el alérgeno; así surgieron las recomendaciones de la alimentación durante los primeros años de vida orientadas a la práctica de la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y complementada con alimentos sólidos hasta los 2 años (OMS, AAP, ESPGHAN).

Nueva evidencia demuestra que la edad de introducción de alimentos sólidos está relacionada con el desarrollo de enfermedad atópica Los resultados de algunos estudios son inconsistentes, unos han encontrado una asociación positiva entre introducción temprana de alimentos y eczema o alergia al polen y otros no han encontrado ninguna asociación, Pero contrariamente, otros estudios han demostrado el incremento de dermatitis atópica, eczema y manifestaciones alérgicas con la introducción tardía (más allá de los 6 meses) de alimentos como leche, pescado, huevo, maní y otros alimentos sólidos.

En un estudio prospectivo para evaluar el desarrollo de eczema, asma, rinitis alérgica y sensibilización a alimentos e inhalantes alérgenos en una cohorte de 2073 niños hasta los 6 años, los resultados reportados no encontraron efectos protectores de la introducción tardía de alimentos sobre las variables de alergia evaluadas.

Un análisis doble ciego, controlado con placebo, aleatorizado, mostró que una breve exposición neonatal a leche de vaca en niños alimentados con leche materna no fue asociada con enfermedad atópica o síntomas alérgicos a la edad de 5 años.

La asociación entre la introducción de productos de leche de vaca (PLV) y otros productos sólidos (OPS) y la presencia de manifestaciones de atopia a los 2 años fue evaluada en una cohorte de 25-58 niños, La introducción tardía de PLV fue asociada con alto riesgo de eczema, mientras los OPS fueron asociados con un incremento en el riesgo de atopia, concluyendo que la introducción tardía de PLV y OPS no es favorable en la prevención del desarrollo de atopia. Con los anteriores reportes se demuestra que la introducción tardía de leche de vaca y sus productos no se previene el desarrollo de la enfermedad atópica.

En conclusión, es necesario considerar que la lactancia materna continua siendo definitivamente un alimento muy favorable para la salud del niño especialmente en los primeros 4 a 6 meses de vida y que su efecto posterior se afectará por la introducción de otras fuentes alimentarías.

La evidencia actual también demuestra que la introducción tardía de alimentos sólidos se asocia a riesgo de atopia y la de productos de leche de vaca a un alto riesgo de eczema. Sin embargo se requieren futuras investigaciones que analicen por separado el efecto de los alimentos sólidos y lácteos para orientar con mayor certeza y confiabilidad las recomendaciones alimentarias durante el primer año de vida. Queda además claro que las actuales fórmulas infantiles a base de leche de vaca pueden seguir siendo usadas hasta que la evidencia demuestre una relación directa de efectos sobre la salud de los niños.

LÁCTEOS Y PRESION ARTERIAL

La Presión arterial (PA) es el mayor factor de riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebro vascular, falla cardíaca congestiva y enfermedad renal. Estrategias dirigidas hacía la prevención de la hipertensión arterial (HTA) desde la niñez incluyen la práctica de la lactancia materna, la prevención del sobre peso y la obesidad, el consumo de una alimentación saludable y la adopción de estilos de vida sanos que incluyan la práctica del ejercicio y juegos infantiles activos. Estudios epidemiológicos han demostrado una relación inversa entre consumo de productos lácteos y niveles de PA. El estudio de Hilpert y col, demostró una relación inversa entre el consumo de lácteos y la presión arterial (PA) en adultos hipertensos. Una reducción de la presión arterial diastólica (PAD) y sistólica (PAS) de 2 mm Hg se alcanzó con el consumo de dietas que incluyeron productos lácteos, frutas y vegetales (30% grasa, 7% AGS y 3,4 intercambios de lácteos vs una segunda similar pero con solo 0.4 intercambios de lácteos) y que fueron comparadas con el grupo control que recibió la dieta occidental con 30% grasa 15% AGS y 0.4 intercambios de lácteos.

Otros ensayos clínicos aleatorizados han examinado el efecto del calcio y la combinación de calcio, potasio y magnesio, encontrando reducciones moderadas en la PA. PAS: (1.27 a 4.6 mmHg) y en la PAD: (0.24 a 3.8 mmHg).

Los mecanismos relacionados con los efectos antihipertensivos de la leche y los productos lácteos se centran en el contenido de los nutrientes claves que ejercen control sobre la PA: vitamina D, calcio, potasio, y magnesia.

Ingestas bajas de Vit D pueden llevar a una disminución de la biodisponibilidad del calcio y así estimular la hormona paratiroidea (PTH) causando un influjo de calcio hacía las células musculares lisas, resultando en una gran resistencia vascular e HTA. Además la deficiencia de Vit D activa el sistema reninaangiotensinaaldosterona causando incrementos en la renina y estimulando la producción de angiotensina II y aldosterona, aspectos que incrementan la PA directamente por vasoconstricción o indirectamente por retención de agua y sodio.

Bajas concentraciones de potasio, pueden limitar la actividad de la bomba NaK ATPase, resultando en un incremento del sodio intracelular. La elevación del sodio intracelular disminuye el intercambio NaCa, reduciéndose la excreción urinaria de Ca y aumentando la concentración de calcio intracelular. Los mecanismos por los cuales incrementa la concentración intracelular de Ca, son parcialmente explicados a través de la estimulación de las hormonas reguladoras de calcio como la 1-25 dihidroxivitamina D3 que actúa como una hormona esteroidea y juega un papel importante en la remodelación ósea.

Pero además puede disparar una serie de efectos rápidos que incluyen: influjo de calcio, liberación del Ca intracelular, activación de la proteína CKinasa, apertura de los canales de Ca y Cl y regulación de la adenil ciclasa. xxvi En esta vía, elevados niveles de 1-25 dihidroxivitamina D3 han sido asociados en forma independiente con el incremento de la resistencia vascular periférica y de la PA. En contraste se ha demostrado que el incremento en la ingesta de Ca previene el incremento de la 1-25 dihidroxivitamina D3 y de la PA.

Un adecuado consumo de leche, yogur o queso juega un rol fundamental en el control de la hipertensión arterial. Diversos estudios han mostrado una fuerte asociación entre la baja ingesta de calcio y la presión arterial elevada.

Los lácteos contienen otros factores que actúan en beneficio de la regulación de la tensión arterial como las fracciones de las proteínas; péptidos liberados en la digestión humana o por microorganismos en los lácteos fermentados: casokininas, varios tri y tetrapéptidos bioactivos que actúan inhibiendo la enzima convertidora de la angiotensina I en angiotensina II.

Aunque estos estudios han sido demostrados en adultos, el efecto de algunos nutrientes lácteos, podrían ejercer beneficio en la prevención de estas enfermedades metabólicas desde edades muy tempranas. Sin embargo se requieren estudios clínicos que demuestren los efectos del suministro de lácteos sobre la prevención de las enfermedades crónicas del adulto.

FORTIFICACIÓN DE LÁCTEOS

La deficiencia de micronutrientes es un problema altamente prevalente que afecta especialmente a los menores de 5 años. Estas deficiencias frecuentemente comprometen el crecimiento, producen anemia, incrementan el riesgo y la severidad de las enfermedades y pueden ocasionar anorexia. En Colombia, según la ENSIN 2010, el 60% de los niños de 6 a 11 meses presentan algún grado de anemia, mientras la deficiencia de Zinc y Vit A representa en los menores de 4 años el 43% y el 24% respectivamente.

Esta situación plantea la necesidad de formular estrategias de fortificación, enriquecimiento y/o suplementación de micronutrientes, para lo cual se ha recomendado la fortificación de alimentos de consumo masivo o el desarrollo de nuevos productos alimenticios enriquecidos.

La OMS recomienda utilizar alimentos complementarios fortificados y enriquecidos. Los nutrientes más utilizados son el hierro, el yodo y la vitamina A, seguidos de vitaminas del complejo B, vitamina e, selenio, zinc y calcio o suministrar suplementos de vitaminas y minerales para los lactantes de acuerdo a sus necesidades, para lograr alcanzar las cantidades recomendadas de ingesta de nutrientes, durante la alimentación del lactante y el niño menor de 2 años.

La leche y los productos lácteos son ampliamente aceptados en la alimentación infantil y son considerados un buen vehículo para la adición de micronutrientes, por esta razón promover el consumo de leche y productos lácteos fortificados, constituye una estrategia para combatir la carga de la enfermedad por deficiencia de micronutrientes, especialmente en los dos primeros años de vida.

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