Alimentación complementaria

La OMS describe la alimentación complementaria como "el acto de recibir alimentos sólidos o líquidos (excepto medicamentos en gotas o jarabes) diferentes a la leche, durante el tiempo que el lactante está recibiendo leche materna o fórmula infantil ".

 

La introducción de alimentos complementarios es necesaria por razones nutricionales y del desarrollo, y representa la transición entre la lactancia y la alimentación familiar. Por otra parte, la alimentación materna exclusiva -a medida que el niño crece- resulta insuficiente para aportar los macro y micronutrientes necesarios para su desarrollo.

Las características de la alimentación complementaria deben cumplir con las denominadas leyes fundamentales de la alimentación que se resumen en cuatro palabras: completa, equilibrada, suficiente y adecuada.

Aspectos fisiológicos de la alimentación complementaria
La maduración de las funciones gastrointestinal, renal y neurológica es necesaria para que el niño pueda metabolizar apropiadamente los alimentos no lácteos de una manera segura y efectiva. Este punto ha sido objeto de varias revisiones en las cuales se concluye que las funciones tanto gastrointestinal como renal están suficientemente maduras como para metabolizar nutrientes complementarios alrededor de los 6 meses de edad. A los 6 meses de edad el riñón del lactante se encuentra en capacidad funcional de filtrar y manejar de manera apropiada la carga de solutos que impone la alimentación complementaria, se calcula que la función renal de un niño al año de edad representa cerca del 80% de la función renal de un adulto?'.

En lo referente al sistema gastrointestinal, se sabe que la exposición a sólidos y la transición al consumo de grasas, desencadena respuestas hormonales (insulina, hormonas adrenales) que conducen a su vez a un conjunto de respuestas adaptativas relacionadas con el tipo de alimentos a los que se expone el tubo digestivo. Así mismo, el comienzo de la alimentación complementaria suscita cambios en la microbiota intestinal, primordialmente en las denominadas especies protectoras (Iactobacilos y bifidobacterias) que se considera traen efectos positivos sobre el sistema inmune y la denominada "función de barrera".

De esta manera, se facilita la acción coordinada de determinados sistemas enzimáticos, lo que permite concluir que el grado de maduración gastrointestinal es impulsado o inducido por el tipo de comidas que se ingieren' .

Sobre el desarrollo neurológico se conocen algunos hitos de maduración relacionados con la capacidad para ingerir o incorporar alimentos; al nacer, un niño sano tiene desarrollados completamente los reflejos tanto de succión como de deglución y durante los 4 primeros meses de vida puede expulsar de la boca, con su lengua, alimentos que se acercan a sus labios (reflejo de extrusión); a los 6 meses, la mayoría de los niños ya pueden sentarse y "barrer" con su labio superior el contenido de una cuchara que se le ofrece, aspirar y deglutir el alimento. A los 8 meses el niño ha mejorado la flexibilidad de la lengua, realiza movimientos masticatorios y deglute alimentos de consistencia grumosa.

A los 12 meses se espera que el niño pueda alimentarse a sí mismo, beber sosteniendo el recipiente con las dos manos y comer los alimentos que consumen los miembros de la familia, con algunas adaptaciones propias como comer con la mano, una cuchara o alimentos precortados en pequeñas porciones.

Es importante tener en cuenta que los alimentos grumosos deben ser introducidos en la dieta antes de los 10 meses de edad, cuando esto no ocurre se incrementa el riesgo de dificultades en periodos posteriores.

En cuanto al desarrollo del sentido del sabor y la preferencia, se sabe que la exposición a nuevos sabores en forma
durante el periodo de la alimentación complementaria, constituye un motivo que induce progresivamente al niño
a preferir alimentos sólidos. Los niños están predispuestos a preferir alimentos de alto poder energético, a rechazar nuevos alimentos y a aprender la asociación de determinado alimento con síntomas postingesta. Se sabe que los padres tienen una gran influencia en las preferencias de sabor de los niños.

La recomendación actual en ese sentido, es ofrecer a los niños alimentos que no contengan cantidades adicionales o excesivas de azúcar o sal, con el objeto de centrar sus preferencias futuras en alimentos de estas características
durante su edad adulta 1 . La tabla 1 resume las fases y características de la alimentación del niño.

Comienzo de la alimentación complementaria
Las recomendaciones actuales sobre la edad a la cual se debe iniciar la dieta complementaria se sustentan en las
observaciones acerca del tiempo óptimo de duración de la lactancia materna exclusiva. El inicio de alimentos de consistencia sólida marca el comienzo de un periodo de transición entre la alimentación líquida y la alimentación propia del resto de la vida. Es un proceso gradual que requiere de tiempo y que debe estar en concordancia con la maduración de los sistemas involucrados. La leche materna, como alimento exclusivo o más importante durante los primeros 6 meses de vida, es el objetivo deseable y se considera que ningún alimento complementario debe ser incorporado a la alimentación del lactante antes de la semana 17 ni después de la semana 26 de vida.

Durante este periodo, los alimentos complementarios deben aportar más de 90% de los requerimientos de hierro.
Se han realizado muchos estudios clínicos encaminados a determinar la influencia que pueda tener sobre el
crecimiento del niño el momento en el que se inicia la dieta complementaria; existe una pequeña evidencia en el sentido de que el inicio del proceso alrededor de los 6 meses de edad influencia el crecimiento por lo menos en el corto plazo.

Alergia alimentaria
Resulta claro para todos que existen alimentos que tienen mayor poder alergénico que otros, entre ellos están los
huevos, el pescado, las nueces y en general los productos marinos. Existe evidencia observacional de que la incorporación de alimentos antes de los 4 meses de edad, así como la exposición a más de cuatro alimentos de manera simultánea, se asocian a la aparición de dermatitis atópica. Sin embargo, no existe evidencia consistente en el sentido de que retrasar o evitar esta exposición retarda o evita la aparición de alergia.
En opinión de expertos, el riesgo de alergia no cambia la recomendación acerca de que el momento oportuno de
introducción de nuevos alimentos se debe hacer alrededor de los 6 meses de edad'".

Según la ESPGHAN, NASPGHAN y la APp, en este momento se carece de evidencia suficiente que permita concluir
que existen ventajas derivadas de la restricción de alimentos que se consideran potencialmente inductores de
alergia como huevos, pescado o trigo durante el primer año de vida, en niños sanos y aun en niños con antecedentes familiares de alergia, como medida encaminada a evitar su aparición'". Se piensa que esta conducta puede acarrear la carencia de nutrientes específicos como sería el caso del ácido docosahexaenóico (DHA) presente en el pescado, que juega un papel fundamental en la fisiología del sistema nervioso y de la retina.

El desarrollo de asma y demás problemas atópicos es más probable en niños con historia familiar de enfermedad atópica. Un metanálisis de 18 estudios prospectivos que compararon la incidencia de dermatitis atópica entre los niños que recibieron leche materna y aquellos que recibieron fórmula infantil, arroja datos acerca del efecto protector de la lactancia materna (índice de probabilidad 0,68 con le de 95% entre 0,52 y 0,88) frente a los que recibieron fórmula infantil, con un efecto aun mayor en aquellos niños con historia familiar de alerqia.

Gluten
Se considera prudente también la inclusión de alimentos que contienen gluten en la dieta no antes de los 4 meses,
pero tampoco después de los 7. Se sabe que la inclusión gradual de gluten durante el periodo de lactancia reduce el riesgo de enfermedad celiaca, diabetes mellitus tipo 1 y alergia al trigo. De la misma forma, la inclusión de alimentos en niños que reciben leche materna y reciben dieta complementaria antes de los 6 meses podría generar protección contra el desarrollo de diabetes mellitus tipo 1. Pero, por otra parte, la inclusión de gluten en la dieta antes de los 3 meses, parece relacionarse con la aparición de anticuerpos contra las células de los islotes pancreáticos y aumentar el riesgo de desarrollo de diabetes. El mismo fenómeno se presenta si la incorporación de alimentos complementarios se pospone hasta después de los 7 meses".

Algunas consideraciones acerca de los preparados con cereales pueden resultar útiles'";

Fase Edad Datos para recordar
Lactancia Primeros 6 meses de vida Alimentación láctea exclusiva
De transición Entre los 6 y 8 meses de vida Se introducen alimentos diferentes a la leche y el tamaño de la ración va en aumento.
Modificada del adulto Entre los 8 y 24 meses de vida Horarios similares a los de los adultos, puede ingerir casi todo tipo de alimentos aunque varía la consistencia.

Desarrollada la capacidad de "pinza" , se debe alentar al niño a tomar alimentos con la mano y lIevarlos a su boca.

Tabla 1. Fases de la alimentación hasta los 24 meses de edad.

Nutrientes   Valor de referencia
Energía (Kcal/100ml)   90-120 Kcal/100 mi
Proteína (%)   6-14.5 % VCT en niños mayores de 6 meses
Azúcares (%)   <15 %en niños mayores de 6 meses

Enfermedad cardiovascular

Algunas investigaciones han demostrado que un aporte excesivo de sodio puede aumentar las cifras de presión arterial en lactantes y niños mayores. Niños de 9 meses que recibieron aportes de aceite de pescado que contiene ácidos grasas poliinsaturados de cadena larga tuvieron cifras menores de presión arterial (promedio de 6 mm/Hg) pero altas concentraciones de lipoproteínas de baja densidad y colesterol total.
Se ha podido establecer una relación entre la ingesta de leche de vaca antes de los 3 meses de edad y la aparición de hipertensión arterial en la edad adulta por su alta concentración de sodio y proteínas. La única recomendación consistente en lo que tiene que ver con el sistema cardiovascular es la indicación general de no agregar sal adicional a la que traen los alimentos cornplementarios.

Alimentos ideales para iniciar
Las recomendaciones nutricionales para los primeros 6 meses de vida están sustentadas en el hecho de que hacia esta edad los requerimientos de líquidos y nutrientes que aporta la leche materna comienzan a ser insuficientes en lo relacionado con necesidades calóricas, de proteínas, zinc, hierro y vitaminas liposolubles.

Los cereales infantiles enriquecidos con hierro, la carne roja y las frutas en compota son recomendados para el inicio de este periodo de la alimentación. Es importante resaltar que la incorporación de cereales a la dieta hacia los 6 meses tiene un efecto protector frente a la síntesis patológica de anticuerpos de tipo IgE,específicos para triqo.
La leche de vaca como alimento no debe ser introducida en la alimentación durante el primer año de vida por su impacto negativo sobre el balance de hierro del lactante.

De la misma manera, la relación entre la cantidad total de líquidos y los alimentos disueltos en ella (densidad de la dieta) deben ser tenidos en cuenta de modo que los aportes de nutrientes sean adecuados y la dieta no resulte demasiado voluminosa pero pobre en nutrientes (low energy density).

Conclusiones - Aplicaciones prácticas

La introducción de alimentos complementarios es necesaria por razones nutricionales y del desarrollo y representa la transición entre la lactancia y la alimentación familiar. Por otra parte, la alimentación materna exclusiva -a medida que el niño crece- resulta insuficiente para aportar los macro y micronutrientes necesarios para su desarrollo en lo relacionado con requerimientos calóricos, proteínas, zinc, hierro y vitaminas hposolubles.

La leche materna como alimento exclusivo o más importante durante los primeros 6 meses de vida es el
objetivo deseable y se considera que ningún alimento complementario debe ser incorporado a la alimentación
del lactante antes de la semana 17 ni después de la semana 26 de vida. Es importante tener en cuenta que los alimentos grumosos deben ser introducidos en la dieta alrededor de los 10 meses de edad.

Las carnes y cereales enriquecidos con hierro y frutas en compota son recomendados para el inicio de este periodo de la alimentación. Es importante resaltar que la incorporación de trigo a la dieta hacia los 6 meses tiene un efecto protector frente a la síntesis patológica de anticuerpos de tipo IgE, específicos para triqo.

De la misma manera, la relación entre la cantidad total de líquidos y los alimentos disueltos en ella (densidad de la dieta) deben ser tenidos en cuenta de modo que los aportes de nutrientes sean adecuados y la dieta no resulte demasiado voluminosa pero pobre en nutrientes (low enerqy density)

Se considera prudente también la inclusión de alimentos que contienen gluten en la dieta no antes de los 4 meses, pero tampoco después de los 7. La inclusión gradual de gluten durante el periodo de lactancia. Se sabe que reduce el riesgo de enfermedad celiaca, diabetes mellitus tipo 1 y alergia al triqo'".
La leche de vaca como alimento no debe ser introducida en la alimentación durante el primer año de vida por su impacto negativo sobre el balance de hierro del lactante'"

Consejos prácticos
Para recibir alimentos, el bebé debe estar sentado.
Ofrecer los alimentos dos horas después de tomar la leche.
Ofrecer los alimentos con cuchara y en vaso. Nunca con tenedor ni en biberones.
Evitar la monotonía: los alimentos deben ser variados, utilizando diferentes combinaciones, colores, sabores y
texturas, y en preparaciones novedosas.
No adicionar sal,azúcar ni condimentos.
Ofrecer los alimentos con constancia y paciencia.
Generar un ambiente placentero, emocional (mirarlo, tocarlo, sonreírle, hablarle).
La oferta debe ser reiterada (10-12 veces) para que se logre la aceptación de los alimentos nuevos y se evite la neofobia
No distraer al bebé con juegos o convencerlo de comer con promesas, premios o castigos.
Iniciar con pequeñas porciones e incrementar progresivamente a medida que el bebé vaya aceptando con
agrado.
Respetar la saciedad del bebé. Nunca forzarlo.
Los nuevos alimentos se deben introducir de uno en uno, en pequeñas cantidades y con al menos cinco días de separación, para observar tolerancias e intolerancias.
Añadir una pequeña cantidad de aceite vegetal a los vegetales para aumentar su valor calórico, pero fundamentalmente para promover la cobertura de los ácidos grasas esenciales.

 

Dr. Germán E. Silva Sarmiento
Especialidad - Pediatra
Sub-Especialidad - Medicina Interna Pediátrica
Director General Pedia-Gess.com
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